¡Ojala me equivoque (una vez más!: Por qué no me parece una buena idea la IGP “Olivar de Jaén”

Me parece un error esta denominación de origen. Jaen puede producir 1/4 parte del aceite mundial. Esta extensión dificulta la supervivencia de las denominaciones existentes en zonas de olivar de montaña. En este post explico mi punto de vista

Nuestro Ministro twitteo su “más sincera felicitación” por el “merecido” reconocimiento por la Unión Europea de la Indicación Geográfica Protegida “Olivar de Jaén”.

He de confesar que, en este tema, nunca he sido neutral. En una de mis vidas anteriores, fui uno de los arquitectos del rechazo por la Unión Europea de la IGP “Campiñas de Jaén”. Respondí a nuestro Ministro manifestando mi desacuerdo con esta decisión.

Este comentario ha sido, a su vez respondido por gente que sabe mucho más de aceite que yo (que no soy más que un generalista, que sabe un poco de todo, es decir casi nada) y que me merecen mucho respeto.

Soy perfectamente consciente que no siempre se tiene razón contra todo el mundo. Por esto, para animar el debate y explicar mi razonamiento, me permito desarrollar lo que viene a continuación.

Para mí, la política de calidad es un instrumento para segmentar el mercado y conseguir que el consumidor acepte pagar un precio más elevado por un producto diferenciado, garantizado, que le hable en términos de procedimientos de producción (por ejemplo denominación “cava”, agricultura ecológica), de características específicas (por ejemplo vinos de Jerez o de la Rioja, queso manchego o de Cabrales, jamón ibérico de bellota) ligadas a un territorio y/o a unas prácticas tradicionales.

En el caso del aceite de oliva, su función podría ser (iba a escribir “debería”, pero seamos prudentes) el segmentar el mercado en favor de unas producciones de calidad obtenidas en olivares de baja producción (antes del lenguaje políticamente correcto habríamos hablado de “olivares marginales”), con unos costes de producción elevados y que no pueden competir en el mercado de la “commodity” en que se transformado el aceite de oliva estándar.

En  Jaén, con muchos esfuerzos de los productores de aceituna y de aceite, poco a poco se están consolidando 3 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) Sierra de Cazorla, Sierra Magina y Sierra de Segura. Han saludaron con su mejores deseos la nueva IGP y se han ofrecido (¡qué remedios les queda!), en “colaborar estrechamente en la defensa del aceite”.

Yo veo dos escenarios posibles, y ninguno es muy bueno. El primero es que la nueva IGP no consiga su propósito de segmentar el mercado, con el consiguiente derroche de recursos humanos, financieros, de ilusiones y de trabajo por parte de los olivareros y las almazaras que se hayan comprometido en el intento.

El segundo es que tenga éxito. Como el conocimiento general de la marca “Jaén” es mucho más grande que el de las 3 sierras mencionadas, señalaría el fracaso de los intentos DOP anteriores.

Lo que no veo es que, en el mercado, haya sitio, capacidad comercial y de diferenciación por parte del consumidor para 3 DOP y una IGP. Quizás la IGP no es un error y los errores fueron las DOP pero no lo creo por las razones que antes mencioné, de instrumento económico para el mantenimiento de una producción tradicional en zonas desfavorecidas y de montaña.

Bueno, este es el hilo de mi pensamiento. Término por donde empecé: mi más ferviente deseo es que, una vez más esté equivocado.